Find the latest bookmaker offers available across all uk gambling sites www.bets.zone Read the reviews and compare sites to quickly discover the perfect account for you.
Inicio / Opinión / EL CASO DE FELICIANO
El líder y consejero indígena Feliciano Valencia Medina fue condenado a 192 meses de prisión por haber presidido una audiencia que condenó a un miembro del batallón contraguerrilla, pero tuvo que ser liberado pues la retención del suboficial no fue un acto individual de Feliciano, sino una decisión colectiva del pueblo Nasa conforme sus usos y costumbres ancestrales, lo cual desvirtúa el delito de secuestro imputado. El fallo de la Corte Suprema Justicia en el caso Feliciano ratifica la autonomía de las comunidades indígenas. Enhorabuena.

EL CASO DE FELICIANO

Por: JAIME LOZANO RIVERA*

“En una sociedad que se dice pluralista ninguna visión del mundo debe primar y menos tratar de imponerse; y en el caso específico de la cosmovisión de los grupos aborígenes, de acuerdo con los preceptos constitucionales se exige el máximo respeto”.  Sentencia T- 523 de 1997.

Los hechos se remontan al 14 de octubre de 2008, cuando en el marco de una protesta indígena, el Cabo tercero del Ejército Nacional Jairo Danilo Chaparral Santiago, miembro de un batallón de contraguerrilla, fue interceptado por dos guardias indígenas de la comunidad Nasa, en momentos en que vestido de civil y portando en un maletín un uniforme “camuflado”, un radio de comunicación y un toldillo, se movilizaba por una trocha de la Vereda la María del Municipio de Piendamó – Cauca, denominada “Territorio de Paz”, parte del resguardo oficialmente reconocido. Chaparral Santiago no pudo explicar su presencia en el resguardo. Negó ser parte de las Fuerzas Armadas y adujo ser miembro del resguardo vecino de Quintana. La guardia indígena no le creyó y lo condujo a la sede del cabildo. Le pidieron que presentara excusas públicamente por haber invadido su territorio. El militar se negó. Chaparral Santiago fue encerrado en una jaula metálica. El 16 de octubre siguiente, fue trasladado a una cancha de fútbol del lugar en el que se adelantó un juicio por parte de la Asamblea de Autoridades Indígenas, bajo el cargo de haber ofendido a esa Comunidad por invadir terrenos. La audiencia fue presidida por el líder y consejero indígena Feliciano Valencia Medina. Le pidieron de nuevo al aprehendido que ofreciera disculpas. Chaparral Santiago se rehusó. En consecuencia, la Asamblea decidió como “remedio” propinarle nueve latigazos (que le causaron veintinueve días de incapacidad sin secuelas), siendo entregado seguidamente a los funcionarios de la Defensoría del Pueblo y del Ministerio Público. Tras ser liberado, Chaparral Santiago formuló denuncia por secuestro y lesiones personales en contra de Feliciano. El imputado no aceptó los cargos que le formuló la Fiscalía. El 24 de marzo de 2015, el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado con Funciones de Conocimiento de Popayán, absolvió a Feliciano. No obstante, la sentencia fue apelada por el delegado de la Fiscalía y el representante de la víctima. El 10 de septiembre de 2015, el Tribunal Superior de Popayán revocó tal determinación y sentenció a Feliciano a 192 meses de prisión (18 años). El fallo condenatorio fue recurrido en Casación por el defensor del dirigente indígena. El 28 de junio de 2017 la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia avaló la decisión del Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado que absolvió a Feliciano y dispuso su libertad inmediata. El caso de Feliciano constituye un importante precedente en la medida que reafirma el fuero que tienen las comunidades indígenas para ejercer sus funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial (artículo 246 de la Carta Política), es decir, el derecho especial para desarrollar su propia justicia dentro de sus resguardos. El carácter pluralista de la carta política implica reconocer también un pluralismo jurídico para dar cabida al derecho consuetudinario de los pueblos indígenas. Bajo ese criterio, el Tribunal Supremo de la Justicia Ordinaria estimó que la restricción de la libertad del Cabo Chaparral Santiago obedeció al cumplimiento de la función de control territorial por parte de los órganos establecidos por la comunidad Nasa para resolver un asunto que estimaron ofensivo: el Cabo Chaparral Santiago, miembro de un batallón de contraguerrilla, aprovechando sus rasgos físicos se había camuflado en la minga de resistencia, que había estado precedida de comentarios del entonces Presidente de la República de estar infiltrada por la guerrilla. Tanto al momento de su retención como en su juzgamiento se le dio al intruso la oportunidad de dar explicaciones y de ofrecer excusas. Ni lo uno ni lo otro. Por ello, el máximo órgano de toma de decisiones de la comunidad indígena consideró la necesidad de aplicarle un remedio de limpieza espiritual. El propio Chaparral Santiago declaró que inicialmente lo bañaron con una “agua de remedio”, que decían ellos, luego le pegaron con unas ramas en las manos y finalmente le propinaron nueve latigazos  en los pies. De modo que ese “refrescamiento espiritual” en manera alguna puede calificarse de tortura, cuando su utilización se enmarcó en criterios simbólicos y culturales. En ese entendido la retención del suboficial no fue un acto individual de Feliciano, sino una decisión colectiva del pueblo Nasa conforme sus usos y costumbres ancestrales, lo cual desvirtúa el delito de secuestro imputado. El fallo de la Corte Suprema Justicia en el caso Feliciano ratifica la autonomía de las comunidades indígenas. Enhorabuena.

*Abogado Universidad Santiago de Cali

About Cali Cultural

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *