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HAITÍ: LA LIBERTAD QUE NUNCA SUCEDIÓ PRIMERA PARTE

“En espejismos de tiempos soñados, se convirtió la libertad”

 Por: MELINA ESPINOSA*

Si bien la Revolución de Haití fue la primera revolución independentista que se llevó a cabo, ésta deja mucho que desear frente a la idea de orden político, Haití se liberó del dominio francés para pasar a una lucha de poder interna, que bajo ningún aspecto conllevó a la sociedad haitiana a mejorar realmente sus condiciones de vida. Por el contrario, su gran proeza fue cobrada por la “raza dominante francesa” con un endeudamiento a manera de indemnización que bien podría colocar a dicha revolución en el orden de una “independencia dependiente”. Después de todo el fracaso de Napoleón Bonaparte en Haití, retumbó en todos los rincones del hemisferio, generando un pánico colectivo ante la idea de que todos los esclavos se sublevaran. Tanta era la aprensión de las demás colonias  que por un buen tiempo los barcos con esclavos fueron desviados a otras zonas. Nadie quería que vinieran haitianos a desestabilizar los triunfos coloniales; el logro obtenido por Jean-Jacques Dessalines (líder de la Revolución haitiana que proclamó la independencia del país el 1º de enero de 1804) fue aprovechado por Simón Bolívar quien obtuvo claros beneficios, de la ya “libre” Haití, a cambio de la liberación de los esclavos, hecho que no ocurrió sino mucho tiempo después. A estos factores se le deben sumar la lucha interna que se generó por el control del poder; mestizos y negros ahora representaban los dos bandos sobre los que recaería la pregunta de a quién le correspondía administrar la libertad. Después de todo el extermino contra los blancos no derivó en un ordenamiento político plausible. La libertad pensada como un derecho a la vida que desconoce el yugo de unos sobre otros, es más que viable. Pero la libertad pensada como un “puedo hacer lo que quiera, cuando quiera y como quiera” no es otra cosa que la promesa de un caos. El pueblo haitiano después de su logro se encontró envuelto en una serie de pugnas internas por el dominio del poder. En tanto una revolución no cuente con un suelo firme a nivel político, finalmente irá en detrimento de la sociedad misma. Las alianzas se hacen necesarias, sin embargo suma el clima político bajo el que los acontecimientos acaecen. En 1789 se llevó a cabo la Revolución Francesa considerada por antonomasia como una revolución burguesa, factor que claramente incidiría en diferentes contextos al momento de ejecutar todos los puntos que esta planteó, entre ellos la abolición de la esclavitud. Un ejemplo de ello lo encontramos en Napoleón, quien argumentó diferentes aspectos para así lograr nuevamente legitimarla: perder la mano de obra que tanto beneficiaba a la economía colonial no era un factor positivo como para hacer cumplir las nuevas leyes antiesclavistas. Ante este panorama Haití reaccionó y dio comienzo a la revolución en 1791. Sin embargo, de aquella Haití pensada como libre, no quedó mucho. Sí, se logró abolir la esclavitud, pero el costo fue altísimo: un territorio en ruinas; su economía y su funcionamiento político se encontraron al borde del abismo; ahora la realidad los miraba de frente y ello implicaba crear un nuevo orden, aspecto que se convirtió en un problema de considerables dimensiones más que en una solución que le proporcionara estabilidad y prosperidad a la naciente nación.

 Ed. Hernán Spehrs
 *Pintora. Cursó dos años de Historia (Universidad del Cauca). Estudiante de criminología. Bailarina profesional.

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