LA VERDAD DE LA INDEPENDENCIA LAS PRUEBAS ACABAN CON EL TRILLADO BLABLABLÁ

Cali Cultural 1

 CALI CULTURAL sigue publicando la verdad de la Independencia dejando el blablablá para historiadores de la falacia, que están iracundos arrancándose los pelos con este evidente destape; es que defender mentiras a punta de lengua, infundios enjundiosos, noticias fuera de órbita, es tapar el sol con las manos; así que sigue afilada la barbera: 1810 tiene más verdades que hasta ahora, nunca habían sido contadas. El acta de la Junta Suprema de Gobierno de Quito fue esencial para redactar las actas de las Juntas Supremas de Gobierno que a la postre se crearon en distintas partes del Nuevo Reino de Granada similares a las de la península española, como se señaló en el ejemplar anterior. La actitud asumida por Quito al crear su Junta de Gobierno, fue vista en la Nueva Granada al inicio, como un repudio, un desacato a la Junta de Cádiz la cual trataba tener de manera unitaria la representación del secuestrado Rey Fernando VII y dirigir el gobierno de España y de América, a lo que no le jalaban muchas ciudades españolas ni hispanoamericanas. Nuestros pueblos –en poder de Francia- creían que era mejor hacer parte de la Junta de Cádiz; luego pensaron que esto debía ser así, solo mientras se armaban Juntas realistas municipales o regionales de gobierno para defender la patria y el Rey hasta acabar con el intruso Bonaparte. El 28 de junio de 1810 el Síndico Antonio Casimiro de Camacho y Castro, dice al Cabildo, Justicia y Regimiento caleño, que hay que actuar de inmediato porque de lo contrario “el vasallaje, la fidelidad que todos debemos y hemos jurado a nuestro legítimo soberano el señor don Fernando Séptimo, vendrá a ser del Tirano usurpador; la Patria, estos países deliciosos a quien la naturaleza ha prodigado dones singulares, vendrá a ser presa de ese hombre particular por sus perfidias y crímenes… Fernando Séptimo ha sido ya despojado violentamente de la Península y si nosotros no le conservamos estos preciosos dominios, depositarios de todas las riquezas y dones inestimables de la naturaleza ¿no seremos unos infames traidores? Venga Fernando Séptimo, vengan nuestros hermanos los españoles a estos Reinos, donde se halla la paz y tranquilidad y donde no podrá dominarnos todo el poder del Globo, como seamos fieles al Monarca que nos destinó Dios para nuestra felicidad. ¿Y cual es el arbitrio para conseguir ese fin interesante? Yo no hallo otro que el establecimiento de una Junta Superior de Seguridad Pública, que se elija e instale en la Capital del Reino. Ella deberá velar en otros interesantes objetos sobre la salud y defensa de la Patria y la conservación de estos Reinos para Fernando Séptimo y su familia según el orden de sucesión establecido por las leyes. Yo propongo este arbitrio inflamado del celo de mi ministerio y como testigo que soy de los votos de esta muy noble y leal Ciudad. Las ciudades de España, las provincias y reinos son tan parte integrante de la Monarquía como son las de estos dominios. Somos unos mismos en privilegios y derechos, según lo declaró la Junta Central y ahora el Consejo de Regencia, añadiendo que, siguiendo un principio de eterna equidad y justicia, fuimos llamados a tomar parte en el gobierno que cesó y que hoy está depositado en la Regencia”. Este memorial hizo que se citara al Cabildo de Cali a sesión el 3 de julio de 1810, presidida por el Teniente de Gobernador Joaquín de Caicedo y Cuero, quien expresó: “Fernando fue el eje inmortal para quien la sabia Providencia tuvo destinado este Nuevo Mundo, manantial inagotable de las riquezas, preciosidades y delicias. Pues nosotros lo hemos de conservar para otro Fernando, nuestro joven y cautivo monarca, víctima de los hombres extraordinarios por sus maldades; el infame Godoy que lo entrega y el traidor Bonaparte que lo aprisiona… despertemos del letargo, conservemos a Fernando unas ricas y hermosas posesiones, antes que el Tirano por sí o sus comisarios, llegue a gustar sus dulzuras”. Desconoce la legitimidad del Consejo de Regencia, pero dice: “Obedezcamos pues el Tribunal de Regencia por nuestra libre y espontánea voluntad, por no dividir la unidad de la nación, por dar este testimonio de nuestra generosidad, de nuestra unión y amor a los españoles europeos y más que por otros motivos, por haberse invocado el respetable y para nosotros tan dulce nombre de Fernando Séptimo; pero sea bajo las siguientes precisas condiciones que delante de Dios pretexto me inspiran la Religión Santa de Jesucristo, mi fidelidad a Fernando Séptimo, mi amor a la Patria”. Las condiciones se incluyeron en el acta de ese día. El acta del 3 de julio de 1810 del Cabildo de Cali, deja constancia de “las convincentes reflexiones y fundamentos legales que encendidos del amor de nuestra sagrada religión, de nuestro amado Fernando Séptimo y de la Patria, expusieron por escrito los señores síndico personero de la Ciudad y teniente de gobernador que preside este acto”; y que atendiendo la Cédula Real del Consejo de Regencia sobre su reconocimiento, no obstante las “resistencias legales deducidas del Código de las Partidas, se le preste por esta ciudad el juramento de obediencia y homenaje como a nuestro Rey y Señor natural”, bajo condiciones de que el Consejo de Regencia subsista en lugar libre de dominación de Francia sin permitir que se divida “el señorío de nuestro cautivo Monarca;” que disuelto, se disuelvan nuestros vínculos, pues quedando “la península en manos del tirano”, deben venir “los señores que lo componen” y unidos, de común acuerdo, “organizar un gobierno” dirigido por el Consejo de Regencia, para que “conspiremos todos a libertar a nuestro Rey del daño de nuestros enemigos y hagamos todo nuestro poder para que no sea despojado de estos Reinos, dejando que se apoderen de ellos”; que viniendo, “hagan un mismo cuerpo con nosotros, como que todos tenemos iguales obligaciones de religión, vasallaje y patriotismo, jurando conservar estos dominios y defenderlos a sangre y fuego para Fernando Séptimo y su familia, según el orden de sujeción señalado en las Leyes”; que se pida al virrey instale “una Junta Superior de Seguridad Pública en aquella capital, cuyo principal instituto sea la salud y conservación de la Patria y de estos preciosos dominios para Fernando Séptimo y su familia;” al final, dice: “en consecuencia de todo, puestos de rodillas los señores que asistieron al presente Congreso, delante la imagen de Nuestro Señor Jesucristo crucificado, juraron por él, la Santa Cruz y sobre los Sagrados Evangelios, de prestar obediencia y homenaje de fidelidad al Consejo de Regencia, en representación del señor don Fernando Séptimo, en los términos y bajo las circunstancias acordadas en la presente Acta”; estos hechos llevaron a crear en 1811 la “Junta Superior de Gobierno de las Seis Ciudades amigas del Valle del Cauca”, conocida como Junta de las Ciudades Confederadas del Valle del Cauca. El acta la firman Joaquín de Caicedo y Cuero, Cayetano de Molina Rendón y Sancha Barahona, Antonio de Nieva y Retamora, José Fernández de Córdoba, Ignacio Mateus Polanco y Martínez, José María Mallarino y Vargas, José Joaquín Esteban Micolta y García de la Flor, Domingo Pérez de Montoya y Zorrilla, Antonio Casimiro de Camacho y Castro y treinta personas más además del Escribano de Su Majestad. El acta -tal como lo hicieron en muchos pueblos de España en esa época-, es documento puramente realista y no de rebeldía contra Fernando VII; el acta no miente y no es grito de independencia de España ni para el más miope de los miopes ni torpe de los torpes; es terrible que hayan loquitos contando mentiras, porque más claro no canta un gallo… Joaquín de Caicedo y Cuero fue Secretario de la Junta de las Ciudades Confederadas del Valle del Cauca y Presidente de la Junta de Gobierno de Popayán en 1811; fue ejecutado en Pasto en enero de 1813; murió convencido de ofrendar su vida por nuestra libertad de Francia, nunca pasó por su cabeza que al final fuera de España. Como Cristóbal Colón: murió convencido de haber llegado por detrás a las Indias Orientales –el sureste asiático-, nunca pasó por su Cabeza que había descubierto la América que hoy anhela paz, justicia, prosperidad, orden, soberanía y desterrar  la galopante corrupción que apuesto a que no hay zar que le ataje las tajadas. Hace un mes me llamaron de El País averiguándome por los restos del ilustre prócer realista Joaquín de Caicedo y Cuero y aunque la periodista tenía datos de fantasía, me tocó darle la infausta noticia que la realidad es que su osamenta se revolvió con los escombros que botaron de la Iglesia de San Pedro luego del sismo del 7 de junio de 1925 y nadie se dio cuenta. Los documentos copiados hablan por sí solos. Sin embargo, cada que asoma el 3 de Julio en Cali, dicen y publican que un día como este de 1810, Cali dio su Grito de Independencia adelantándose 17 días al de Colombia; y hasta añaden que firmaron un escrito que nos dio la libertad. Gracioso engaño. Con tal fe en tamaña mentira, Obispo o Arzobispo canta ese día Te Deum en la Iglesia de San Pedro -este año fue en la Inmaculada-, pasando luego a la plaza mayor ante la estatua del noble patricio Joaquín de Caicedo y Cuero, a quien unos alcaldes con más boato que otros, merecidamente le rinden honores y ofrendas florales.

Pero la historia falseada no acaba el 3 de julio de 1810; en el próximo número de CALI CULTURAL sabremos más verdades de estos sucesos. Entre tanto, una reflexión: Si supuestamente el 3 de julio de 1810 se dio el grito de Independencia de Cali y el 20 de julio de 1810 se dio el grito de Independencia de Colombia –todo lo cual es falso-, cómo se explica que los mismos actores crearon el 1 de febrero de 1811 la Junta de las Ciudades Confederadas del Valle del Cauca y juraron fidelidad al Amadísimo Rey Fernando VII?… Vaya historia!

*Escritor, investigador histórico, poeta, conferencista, director de emisiones radiofónicas culturales. Caballero Comendador de Número de la Imperial Orden Hispana de Carlos V; Caballero Protospatario de la Celsísima y Augustísima Orden Imperial Byzantina de Grecia de San Eugenio de Trebizonda.

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Historia

1 Respuesta to “LA VERDAD DE LA INDEPENDENCIA LAS PRUEBAS ACABAN CON EL TRILLADO BLABLABLÁ”

  1. enrique herrera e says:

    ESTOY EN UN TODO DE ACUERDO CON EL ARTICULO DE CRISTIAN CAICEDO DE LA SERNA, LA LLAMADA INDEPENDENCIA DEL PAIS SOLO PUEDE REGISTRARSE A PARTIR DEL 16 DE JULIO DE 1813 ANTE PROPUESTA DE ANTONIO NARIÑO AL CONSEJO ELECTORAL DE CUNDINAMARCA. DON CAICEDO Y CUERO FUE FUSILADO EN PASTO POR EL INCUMPLIMIENTO QUE HIZO ALEJANDRO MACAULAY DE REGRESAR A POPAYAN Y PRETENDER SEGUIR A QUITO A VISITAR A SU NOVIA CLAUDINA, LA HIJA DE TORIBIO MONTES,
    EL 22 DE SEPTIEMBRE DE 1811, ES UNA FECHA QUE DEBE TENERSE EN CUENTA PARA ANALIZAR EL PORQUÉ DE LA SITUACION DE PASTO FRENTE A LA LLAMADA INDEPENDENCIA, PARA AQUEL ENTONCES COMO BIEN USTEDES LO HAN REGISTRADO NO HABIA INDEPENDENCIA DE ESPAÑA, TODOS ESTABAN CON FERNANDO VII Y EN CONTRA DE NAPOLEON. A PASTO VINIERON QUITEÑOS Y CALEÑOS EN BUSCA DEL TESORO DE TACON QUE CONSISTIAN EN 413 LIBRAS DE ORO QUE ESTABAN ESCONDIDAS EN EL TEMPLO Y CONVENTO DE LOS DOMINICOS EN PASTO.
    LA FIEBRE DEL ORO FUE LA CAUSA PARA QUE DE MANERA VIOLENTA Y CRIMINAL INGRESARAN PRIMERAMENTE LOS QUITEÑOS Y LUEGO JOAQUIN DE CAICEDO Y CUERO AL FRENTE DE LAS TROPAS DE LAS CIUDADES CONFEDERADAS DEL VALLE DEL CAUCA.
    LOS QUITEÑOS LLEGAN A PASTO BUSCANDO EL TESORO DE TACON, QUE LO ENCONTRARON, Y EN VENGANZA A LA DERROTA DEL 16 DE OCTUBRE DE 1809 EN CHAPAL DE FUNES.
    LOS FELICITO, LA HISTORIA SE ESCRIBE CON LA VERDAD Y NO PENSANDO CON EL DESEO, MENOS AUN CON IMAGINARIIOS.

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