Find the latest bookmaker offers available across all uk gambling sites www.bets.zone Read the reviews and compare sites to quickly discover the perfect account for you.
Inicio / Historia / LA VERDAD DE LA INDEPENDENCIA

LA VERDAD DE LA INDEPENDENCIA

Por:  CHRISTIAN CAICEDO DE LA SERNA*

En el número de junio de CALI CULTURAL se prometió que al leer la “Verdad de la Independencia”, su intelecto irá quedará filudo como barbera y la historia que sabía será bazofia de realidad batida con fábulas y cuentos, como potaje de bruja desubicada y mentirosa. Así que sintéticamente vamos al grano por espacio. Explotando dizque el bicentenario de la Independencia –sin decir de cuál Independencia- la Presidencia de la República persiste en esta farsa.

La verdad es que en el Siglo XVII España y América eran una sola nación. Reinando Carlos V se controló a disgusto de la oposición, el acaparamiento, especulación, etc.; dos días después del Motín de Aranjuez, Carlos IV abdicó en su hijo Fernando VII, para apaciguar ánimos.

Napoleón llamó a Carlos IV a Bayona y lo secuestró; luego atrajo a Fernando VII, se apoderó de la familia real y los encerró en acto de desposesión y rapto; esto se conoce como la ratonera de Bayona; Napoleón obligó a Fernando a renunciar el trono de España y América en su padre y el 6 de mayo de 1808, exigió a este renunciarlo en él y nombró Rey de España y América –nosotros somos América-, al beodo de su hermano José, alias Pepe Botellas, odiado en España y América, excepto por los afrancesados y los gringos que lo protegieron luego de que los imperiales Napoleones -como triste final de todo imperio-, se fueron de nalgas en Waterloo.

Napoleón ordenó a las tropas francesas invadir a España; se apoderó de la península y de América; treinta mil soldados franceses pasaron con Moncey; navíos artillados cercaron la Península y Murat se tomo a Madrid con cien mil soldados franceses; los españoles se enfrentaron y descuartizaron 400 soldados franceses; los invasores asesinaron más de 600 patriotas españoles y detuvieron a los principales amotinadores; fueron culpados y fusilados 400 patriotas españoles; Goya inmortalizó tal barbarie en su obra El 3 de mayo de 1808 en Madrid.

Al Nuevo Reino de Granada llegaban desastrosas noticias. Los soldados franceses ocuparon ciudades, villas, lugares y castillos en España y avanzaron quemando archivos, pueblos, violando mujeres, matando españoles, asaltando propiedades, obligando a las autoridades a rendirse y jurar fidelidad a Bonaparte y a José Napoleón I, Rey de España y de América, so pena de ser fusilados por traidores; exigían a cada familia un hijo para el ejército francés o dinero para sostener un soldado francés, so pena de recibir castigo; los españoles defendían con su vida y con entereza su fidelidad al Amado Rey Fernando VII; decenas de españoles fueron destrozados por la metralla francesa en la derrota de Cabezón; otros murieron por la confusión o decidieron ahogarse en el río Pisuerga antes que caer prisioneros de los franceses.

Se dio vacío de poder, desequilibrio que se sintió en el Nuevo Reino de Granada. Había dos cabezas: Una, el Rey francés José y otra, que parecía cocorota de perdigones, las Juntas de Gobierno de ciudades y regiones de España –símbolo de resistencia nacional-. Eran juntas patrióticas que defendían hasta con sus vidas la religión, el Rey Fernando y la patria. Esclarecer esto es primordial, para hallar la razón de ser de los acontecimientos de la Independencia de España y de América, pues el sentido, objetivamente, es el mismo.

El 25 de septiembre de 1808 se creó en el Aranjuez, la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino, que trató de terminar con las juntas de ciudades y regiones, centralizar el gobierno, dirigir la guerra de Independencia de España y América contra el usurpador Napoleón y reunir Cortes; la Junta huyendo de la invasión francesa terminó en la Isla de León, en Cádiz. Entre tanto el ejército era derrotado por los franceses: cayó en Gamonal, Espinosa, Tudela, Madrid, Zaragoza, en casi toda Andalucía. Había pueblos que decían estar con Fernando, pero al ser invadidos por Francia gritaban vivas al Emperador y al Rey José.

El 29 de enero de 1810 la junta fue sustituida por el Consejo de Regencia. Las Cortes se iniciaron en la Isla de León el 24 de septiembre y en 1811 pasaron a Cádiz. Hubo delegados de España, Filipinas y América; eran menjunje de realistas progresistas, absolutistas, jovellanistas, liberales, y afrancesados; derogaron el tributo indígena en 1811 y eliminaron la mita y el servicio personal en 1812, ordenes que no aplicaron las autoridades americanas. Esto reafirma por qué en Colombia la esclavitud se mantuvo hasta el gobierno de José Hilario López, en el cual a la fuerza se aprobó la Ley de manumisión desde el 1 de enero de 1852. Apenas hace 158 años se le quitaron las cadenas a miles de negros, mulatos y mestizos con dueño.

La avisada invasión de tropas francesas y el acatamiento que ordenaba dar el intruso Rey José a sus Cédulas Reales, aterraba a los americanos. En el Nuevo Reino se estudió la posibilidad de crear Juntas de Gobierno como en muchos pueblos de España o jurar fidelidad y vasallaje a la Junta Central Suprema Gubernativa del Reino o luego al Consejo de Regencia.

Es falso que el interés de los criollos fuera destituir a las autoridades españolas como pregonan a boca llena algunos despistados historiadores; lo que sucede es que al caer bajo el yugo francés España y América, los funcionarios acataban y juraban fidelidad a los franceses y los que estaban en el poder, se convirtieron en sospechosos de ser traidores al amado Rey Fernando VII y tránsfugas devotos de Napoleón.

En 1810, los pueblos del Nuevo Reino de Granada no se independizaron de España, como nos han hecho creer. Es atroz barbarismo acolitado por las Academias de Historia. Es innegable que al iniciarse la Guerra de Independencia de España y América, aquí llamada guerra de Independencia Americana, los criollos y los que conocemos como patriotas, juraron –igual que los patriotas de la Península- defender la religión, la patria, liberarse del yugo francés y ser fieles al Amado Rey Fernando VII, así como dar su sangre por él si fuere necesario. En muchos sitios de América, quemaron la proclama de Bonaparte y acosaron y desterraron a sus oficiales. Otros actuaron como Francisco Antonio Zea, que se le arrodilló a José Bonaparte y le juró fidelidad como Rey de España y América y a su hermano Napoleón, como Emperador.

La guerra de España, es la misma nuestra. Realmente esa guerra se llama: Guerra de Independencia de Francia. Eso nunca nos lo enseñaron; independizada América de España años después de 1810, se ocultó la mitad de la historia: Los sucesos de España no obstante hacen parte de una misma nación; a los revolucionarios americanos no les convenía que se viera así; por eso le echaron tierrita a la Independencia de España y falseando la historia, nos pusieron en una guerra distinta y nos distrajeron con un florero y unos justos reclamos y el desconocimiento de torpes funcionarios de la Corona que creían que los americanos éramos incultos y teníamos cerebrito de cucaracha. De esto, a ninguno le quepa menor duda.

El 5 de septiembre de 1808, se llevó a cabo en Santafé la Junta Extraordinaria presidida por el Virrey Amar y Borbón en la sala de su Casa Palacio, ante el dosel con el retrato de Fernando VII; asistieron Juan Hernández de Alba, Manuel de Pombo, Nicolás de Rivas, José Acevedo y Gómez, Jorge Tadeo Lozano, Tomás Tenorio Carvajal, José Camilo Torres; se escuchó el informe del Capitán de Fragata Juan José San Llorente sobre el estado de la guerra de Independencia en la Península; se leyó “un ejemplar impreso de la declaración de guerra por tierra y mar al Emperador de los franceses Napoleón I y a la Francia”, de la Suprema Junta de Sevilla, en nombre del secuestrado Rey Fernando VII. Luego, el Virrey Amar y Borbón determinó que se hiciera Jura o proclamación solemne de Fernando VII por Rey de España y de América, lo cual se hizo el 11 de septiembre de 1808 en medio de salvas y de una Santa Fe con sus balcones y fachadas adornadas, con toque de campanas, el Regidor Tobar con el Real Pendón, Francisco Fernández con el retrato de Fernando VII y los cabildantes, curas, frailes y vecindario engalanado con sus mejores trajes, entre música marcial del batallón.  Así se hizo en Popayán el 29 de octubre, en Cali y en otras partes de esta gobernación y del Nuevo Reino de Granada.

En 1808, Toribio Montes decía al Presidente de la Junta de Sevilla, que aquí no había ocurrido “la más leve novedad sobre el amor y lealtad que sus naturales profesan a nuestro Rey Fernando VII y el particular interés que toman en la justa causa que defiende la nación”.

En marzo de 1809 llegó al Cabildo de Santafé de Bogotá un oficio de la Junta Central Suprema Gubernativa de España y América, felicitando al pueblo por las muestras de fidelidad y patriotismo al jurar al Rey Fernando VII y destacando los vínculos que unen a España con América.

El 10 de agosto de 1809 se estableció la Junta Suprema de Gobierno de Quito presidida por Montufar; el acta dice que “los cabildos de las provincias sujetas actualmente a esta gobernación y las que se unan voluntariamente a ella en lo sucesivo, como son Guayaquil, Popayán, Pasto, Barbacoas y Panamá… compondrán una Junta Suprema que gobernará interinamente a nombre y como representante de nuestro legítimo soberano el Señor Don Fernando VII… Prestará juramento solemne de obediencia y fidelidad al Rey en la Catedral inmediatamente y lo hará prestar a todos los cuerpos constituidos así eclesiásticos como seculares. Sostendrá la pureza de la religión, los derechos del Rey y los de la patria y hará guerra mortal a todos sus enemigos, principalmente franceses.” Con base en esta acta se escribieron las de las Juntas de Gobierno que se crearon en el Nuevo Reino de Granada, incluidas la de Santafé del 20 de julio de 1810 y la de las Ciudades Confederadas del Valle del Cauca el 1 de febrero de 1811.

Así concluyen los hechos sobre nuestra Independencia de Francia hasta 1809; en el siguiente número de Cali Cultural conocerá cómo las Juntas de Gobierno de ciudades y regiones españolas, son el modelo para formar Juntas patrióticas similares en la Nueva Granada; el verdadero sentir de nuestros patriotas; lo que ocurrió en realidad el 3 de Julio de 1810 en Cali, el 20 de Julio de 1810 en Santafé y tantas cosas sobre las que se nos ha mentido durante tanto tiempo.

*Escritor, investigador histórico, poeta, conferencista, director de emisiones radiofónicas culturales. Caballero Comendador de Número de la Imperial Orden Hispana de Carlos V; Caballero Protospatario de la Celsísima y Augustísima Orden Imperial Byzantina de Grecia de San Eugenio de Trebizonda.

About Cali Cultural

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *