ORIGEN DE LAS PALABRAS

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Por:  JAIME LOZANO RIVERA*

Siendo el lenguaje fiel reflejo de la vida social, cada palabra tiene su biografía, infancia y espíritu.  Un suceso inesperado, una anécdota, una necesidad, la inventiva y hasta el capricho echan a rodar una palabra nunca oída, corre de boca en boca y con el tiempo entrará en la corriente del idioma y acrecentará su caudal.  Resulta interesante cómo determinadas expresiones han cambiado de sentido y hoy significan lo contrario de lo que significaron antiguamente. A continuación, de la mano de los maestros Corominas, Covarrubias y Gaitán Orjuela recordaremos cómo surgieron ciertos vocablos que empleamos con frecuencia sin parar mientes en su origen.

Abigeato: hurto de ganado, viene de las voces latinas “ab”, que significa alejamiento y de “agere”: empujar, porque el ladrón de ganado empuja los animales hacia adelante para alejarlos de su verdadero dueño.

Absurdo: del latín “Ab” (de) y el adjetivo “surdus” (sordo). Expresión que antes se usaba para designar los sonidos desagradables al oído. Hoy se emplea para calificar todo aquello contrario a la razón, disparatado o irracional.

Adefesio: En España, un seminarista recién ordenado de subdiácono se disponía a cantar la primera epístola.  La catedral estaba colmada de gente; más de un centenar de alumnos del seminario interpretaba en el coro la misa pontifical. El momento era imponente. El subdiácono estaba tan nervioso que no veía las letras del leccionario. Llegó por fin el momento, aturdido y confuso, abrió el libro de las lecciones y con voz trémula y entrecortada empezó a cantar: “lectio epistolae beati pauli ad…ephesios”. La epístola en esta ocasión no estaba dirigida a los efesios sino a los corintios. El subdiácono había dicho el primer ad-efesios. La equivocación fue comentada y celebrada no solo por los compañeros de estudios sino que salió de la catedral y de los claustros del seminario, se extendió por la ciudad. Hoy adefesio significa desatino, despropósito, disparate.

Alfabeto: Al principio fue difícil encontrar un título para una lista de letras que representara los sonidos. Los griegos resolvieron el problema dando a este catálogo el nombre de las dos primeras letras representantes de los dos primeros sonidos griegos: “alpha” y “beta” = alfabeto. Posteriormente, imitando a los helénicos, se inventó en castellano la palabra a-be-ce-da-rio.

Alias: “por otro nombre”.  A un abogado se le ocurrió echar mano de la frase latina “alias dictus”, que traducida al castellano quiere decir “también llamado”. Como a los colegas del profesional del derecho les pareció que era un vocablo útil a la hora de referirse a un criminal que usa varios nombres para despistar a la justicia, continuaron utilizando la expresión, suprimiendo el “dictus”.  Posteriormente la palabra alias pasó de los estrados judiciales al lenguaje del pueblo, como sinónimo de “apodo”.

Amarillismo: La llamada “prensa amarilla” o “amarillismo” nació en 1893, cuando Joseph Pulitzer, propietario del New York World comenzó la publicación de un semanario The Sunday World con la portada en amarillo. El periódico utilizando grandes titulares se ocupada de detalles de los hechos sensacionalistas y de los chismes. Los adversarios de Pulitzer dieron al The Sunday World en epíteto de Yellow Journal y desde entonces la locución “prensa amarilla o amarillismo” ha quedado para denominar las publicaciones que desarrollan la crónica roja.

Amilanarse: Según el diccionario, amilanar significa “causar miedo, aterrorizar, acobardar”.  Derívase de la voz milano, porque a esta ave de rapiña le temen otras aves menores. Las gallinas y pollos se esconden cuando se percatan de la presencia del milano, se amilanan.

Averno: Del griego “a” (sin) y “omis” (pájaro) = sin pájaros. Vocablo con que los poetas designan el infierno.  Luego se aplicó a los sitios tenebrosos, oscuros, que con su aspecto tétrico ponen en el ánimo miedo y terror.

Bambuco: Una ciudad africana dio su nombre para designar el aire y baile más popular en Colombia. El autor de la novela “María”, Jorge Isaacs, fue el primero en señalar a mediados del siglo XIX que una región del continente africano, bambuc, había cedido su nombre para designar la cantata y el baile por excelencia en Colombia.

Bagatela: Derívase del italiano “bagatella”, moneda de un valor ínfimo. Para nosotros la palabra bagatela trae el recuerdo del periódico fundado por el precursor Antonio Nariño. En sus páginas publicó “Los Derechos del Hombre”.

Bigote: De antaño, los hombres se han dejado crecer y han cultivado el pelo que nace sobre el labio superior.  Los caballeros flamencos que componían la comitiva de Carlos V, además de hacerse notorios por el mostacho, se hicieron célebres por la interjección bey-gott, que corresponde a la nuestra “vive Dios”.  Y como casi siempre la acción de retorcerse el pelo del labio superior era inseparable de la expresión bey-gott, bautizaron el adorno peludo masculino con el nombre de bigote, corrupción del alemán, bey-gott.

Bizantino: Durante muchos siglos Bizancio (Constantinopla) fue el centro cultural del mundo.  Se afirma que mientras los Turcos asediaban a Bizancio, los doctos, letrados y gobernantes, en lugar de pensar en la defensa de la ciudad, discutían acerca de temas sin sentido ni fundamento como sobre cómo sería el sexo de los ángeles o cuántos ángeles cabían en la punta de un alfiler.  Se usa esta expresión para referirse a discusiones baldías, triviales o vanas.

Brindis: Los alemanes, cuando toman a la salud de alguna persona, suelen decir bring di’s, o sea, “te ofrezco esto”, de estas palabras proviene nuestro brindis.

Bufón: En la Italia renacentista, después de la representación de una pieza teatral o en los entreactos salían a escena algunos actores con los carrillos henchidos de aire, recibiendo después bofetones de sus camaradas.  La actitud, gestos y sobre todo el bufido producido al expeler el viento de la boca, excitaba en gran manera la risa de los espectadores. En italiano, carrillo se dice “buffa” y por hinchar los carrillos “buffare” de donde se derivó el nombre bufón.  Después se extendió al que se proponía hacer reír, aunque fuera con otro recurso distinto del inflar los carrillos.

Cadáver: Se dice que los romanos inscribían esta frase en los sepulcros: “care data vermibus” que literalmente significa carne dada a gusanos.

Café: Cuando el musulmán Alí Ben dio a probar a sus amigos de la Meca un maravilloso licor, fue interrogado por el nombre de la bebida.  “no sé cómo se llamará, la he traído de Kaffa, donde fue descubierta de casualidad su gran virtud estimulante”, al decir Kaffa nunca pensó Ali Ben que la bebida llevaría más adelante el nombre de esta región.

Cafre: Proviene del árabe “kafir” y significa descreído, infiel, es decir, persona que no profesa la fe de Mahoma.  En el sentido más moderado se aplica cafre al que es rústico en sus maneras y algo zafio, pero más se utiliza para designar al bárbaro, brutal y salvaje.  No sin razón, el maestro Darío Echandía, testigo de la violencia en nuestra patria, sentenció “Colombia es un país de cafres”.

Candidato: En el lenguaje político se llama candidato aquél que aspira desempeñar algún cargo público o que es presentado a los electores como digno de ser elegido para ocupar un puesto oficial.  En Roma, se llamaban candidatos porque los tales iban vestidos de una túnica blanca o cándida para distinguirse entre la muchedumbre y como signo de su integridad moral y la honorabilidad con que desempeñaría su cometido.  El aspirante, vestido de esa forma, iba y venía por las calles y plazas recogiendo votos entre los ciudadanos.

Cornudo: El emperador de Bizancio, Andrónico I, de vida licenciosa, adquirió la costumbre de elegir sus amantes entre las esposas de sus cortesanos, recompensando a éstos con una porción de tierra, dotada de vivienda, apta para las actividades cinegéticas. Como demostración de dominio, al beneficiario se le exigía poner en la puerta de la casa las astas de un ciervo.  El transeúnte sabía entonces lo que estaba sucediendo en el lecho nupcial del cortesano. Así pues, en adelante, al propietario de la residencia donde se exhibían los cuernos del ciervo se le llamó cornudo, el que tiene cuernos puestos por su compañera.

Cretino: Que significa imbécil, viene de la palabra cristiano. Algunos filólogos afirman que estas dos palabras tienen el mismo origen porque el verdadero cristiano, teológicamente hablando, al recibir la gracia por el bautismo, queda convertido, por la inocencia, en un auténtico cretino, en un idiota para las pompas y vanidades del mundo. A los pobres de espíritu, apocados o estúpidos los llamaban “poveri cretiens” (pobres cristianos) y después solo cretinos.

Cursi: Esta palabra tiene origen semi-jergal. Para el año 1836 vivía en Cadiz, un sastre de escasos recursos económicos apellidado Sicur. El sastre gaditano tenía media docena de hijas. Desde el momento en que las chicas entraron en edad de merecer, no pararon de emperifollarse y acicalarse a fin de robar los suspiros de los mancebos del pueblo y las envidias de las vecinas. No había sarao al que no acudieran las Sicur ni fiesta ni paseo a los que no asistieran luciendo sus trajes policromos que habían costado no pocos desvelos al humilde sastre, quien las complacía en todos sus caprichos. Pero de tanto alambicar formas, modales y vestidos, las Sicur cayeron en el ridículo. Entre los que frecuentaron los salones más aristocráticos, se destacaba un grupo de jóvenes estudiantes de buen humor que habían hecho pacto de burlarse hasta de sus propias sombras.  Fueron estos jóvenes los primeros en advertir que las señoritas Sicur no eran sino monas vestidas de seda, surgidas del pobre taller de un modesto sastre, que querían pasar por estrellas en los salones: vestían con lujo, pero con ridícula afectación, presumían de finas, sin serlo y de ricas sin tener solvencia económica. Los jóvenes estudiantes, aventajados discípulos en la Escuela de las picardías, adoptaron un lenguaje que consistía en alterar el orden de las sílabas de un vocablo. En lugar de mesa, decían same, en vez de cama decían maca.  Un bello día en que el grupo de estudiantes se divertía en una de las plazas de la ciudad, hablando la consabida jerga, pasaron unas muchachas ataviadas tan ridículamente como las Sicur. Entonces uno de ellos dijo a sus compañeros, usando la jerigonza “miren, ahí van otras cursis”. La palabra cayó tan en gracia a los contertulios que rompiendo el círculo de la camarilla estudiantil, se extendió como reguero de pólvora por toda Cádiz y luego por España entera. Desde entonces  se aplica la expresión “cursi” a toda persona que presume de fina y elegante sin serlo. Finura y elegancia que no se consigue a pesar de los esfuerzos para lograrlo.

Chic: Andrés Chique, pintor francés de la segunda mitad del siglo XVIII fue discípulo de Jacques Louis David, quien admiró en vida a Chique. Después de su temprana muerte, David lo hizo paradigma de buen gusto y así cada vez que un discípulo suyo le mostraba una tela no agradable, exclamaba “eso no es chique”, como queriendo decir, eso no es de buen gusto; “Chique no lo hubiera pintado así”. Como David fue una autoridad estética en pintura y dibujo por varias décadas en Europa, la palabra chique, abreviada en chic, comenzó a rodar por el mundo con la denotación de persona o cosa de buen gusto, elegante.

(Continuará…)

*Abogado Universidad Santiago de Cali

5 Comments

  1. Estoy visitando la Universidad Hollins muy pronto porque he investigado todos los aspectos del departamento de escritura Inglés / creativo y amo a la muerte. Pero estoy en busca de un par de buenas escuelas de seguridad con las mismas fortalezas . ¿Alguna idea? .

  2. ades / at / Responder

    senofobico

  3. thian / at / Responder

    EVANGELICO: MENTIRA. VIENE DE PORQUERÍA.

  4. pili / at / Responder

    Estupidices que no sedonde las sacaron,ignoro la fuente perp, amigo tienes muchos errores en tu diccionario,en la palabra cretino,…….. sin comentarios. PS- busca la palabra EVANGELICO quizas entiendas.

  5. viel gelernt

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