Otra Historia de la Conquista

Por: JEAN-FRANÇOIS BENHAMOU*
Nos presentan siempre la historia de la conquista según la visión de los “vencedores”. Esencialmente porque los conquistadores españoles y la Iglesia católica hicieron todo lo posible para borrar la memoria histórica de los “vencidos”. Así nos cuentan, que basta con un centenar de hombres heróicos, para desbaratar los gigantescos imperios azteca e inca. Esos cuentos no sirven sino para lesionar la autoestima de los Amerindios. De hecho, olvidan a menudo que la resistencia de las poblaciones amerindias ha existido desde los primeros años de la empresa conquistadora y que esa resistencia fue a veces exitosa. Pero esa otra historia de la conquista, no la cuentan en los libros académicos y menos en los libros escolares. Por ejemplo, la historia oficial de la conquista del Tahuantinsuyo (el imperio inca) se limita a narrar el secuestro del imperador Atahualpa por Pizarro y el rescate de Cajamarca en 1532. Efectivamente, Atahualpa le propuso a Pizarro llenar con oro el cuarto donde estaba preso a cambio de su liberación. Pero cuando Pizarro recibió todo el oro, decidió finalmente matarlo. Para muchas personas e incluso muchos historiadores, la historia de la conquista del Perú se acaba con este acontecimiento.
En realidad, falta contar toda la resistencia de los Incas frente al proceso de colonización de los españoles. En 1536, Manco Inca, el sucesor de Atahualpa, consciente de que el dominio español implicaba el sometimiento colonial a la corona, llamó a la rebelión. Este mismo año 1536, comenzó la resistencia general: se produjo el levantamiento de toda la población del imperio inca contra los invasores europeos. Manco Inca formó un ejército para echar a los españoles del Cusco, la capital del imperio. Frente al poderoso ejército de Manco Inca, los conquistadores empezaron a huir del Cusco y de Lima, la nueva ciudad fundada por Pizarro en 1535. Los conquistadores sufrieron varias derrotas frente a los soldados del nuevo emperador, desafortunadamente unas tribus indígenas se aliaron a los españoles y gracias a esa traición se impusieron. No fue finalmente la superioridad militar la que permitió doblegarlos, sino sobre todo, una política maliciosa, elaborada por mentiras y traiciones, desde el primer encuentro. Después de esta derrota, Manco Inca se refugió en Ollantaytambo. Allí los últimos Incas iban a durar 40 años de heróica resistencia. Sinembargo la rebelión del pueblo inca se prolongó durante los siguientes años e incluso, los siguientes siglos, y son varios los ejemplos para ilustrar esa resistencia.
Túpac Amaru I, el último emperador de los Incas, luchó contra los españoles hasta 1572 cuando fue decapitado. Y a pesar de los varios intentos que se hicieron para convertirlo al cristianismo, resistió hasta el último momento. Túpac Amaru II encabezó, entre 1780 y 1781, la mayor rebelión contra los invasores, pidiendo la libertad de toda América y decretando la libertad de los llamados “negros”. Su movimiento constituyó una real amenaza para los españoles de la clase dominante. Por eso, cuando lo arrestaron le cortaron la lengua. Ataron cada una de sus extremidades a un caballo, pero era tan fuerte que no lograron desmembrarlo. Finalmente se optó por decapitarlo y posteriormente descuartizarlo. A pesar de la ejecución de Túpac Amaru II y de su familia, los españoles no lograron apagar la rebelión, que continuó acaudillada por su medio hermano. Estos son algunos de los ejemplos que demuestran que la resistencia de los Amerindios siempre ha existido en el continente. Hoy en día, los movimientos indígenas rebeldes son numerosos tanto en Bolivia como en Perú o en Colombia. El caso de la elección de un amerindio y además socialista, como Presidente de Bolivia constituye en sí una gran victoria. Se siente que en muchas partes de América, ha llegado el tiempo de recordar el grito de rebelión y de resistencia que pronunció Túpac Amaru II, pocos minutos antes de su ejecución: “Volveré y seremos millones”. Falta ahora escribir, con todas esas voces, la otra historia de América Latina.
* Maestría en Historia Contemporánea – Universidad de Nanterre (Francia) y Profesor Titular de Literatura e Historia del Liceo Francés Paul Valéry (Cali)
(1) Publicado en Edición 131 de octubre 2008
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exelente te felicito por contar la historia oculta un abrazo